El flujo de productos petroleros mexicanos hacia Cuba registró en 2025 un incremento sin precedentes, al alcanzar un valor cercano a 10 mil millones de pesos, una cifra cuatro veces mayor a todo lo exportado durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, de acuerdo con la serie histórica del Banco de México.

El repunte ocurre en un contexto internacional delicado: el colapso del suministro venezolano a la isla, tras la intervención armada de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, situación que, según reportó el Financial Times, colocó a México como principal proveedor energético de Cuba, desplazando a Caracas.

Pese a ello, la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado que su gobierno haya incrementado de manera extraordinaria los envíos de crudo. En su conferencia del 7 de enero, aseguró que “no se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente” y sostuvo que los despachos responden tanto a contratos comerciales como a envíos de ayuda humanitaria.

Sin embargo, las cifras oficiales muestran otra dimensión del fenómeno. Entre enero y diciembre de 2025, México exportó a Cuba 557.9 millones de dólares en productos petroleros, lo que equivale a entre 9.8 y 10 mil millones de pesos, considerando el tipo de cambio promedio del año. En contraste, durante los seis años del gobierno priista, el total acumulado fue de 141.8 millones de dólares, es decir, apenas una cuarta parte de lo enviado en un solo año bajo la actual administración.

La brecha se amplía al observar los promedios anuales: mientras entre 2013 y 2018 México exportó a Cuba alrededor de 23.6 millones de dólares por año, en 2025 el monto superó por más de 20 veces ese promedio histórico.

Qué productos envía México a Cuba

Los registros del Banco de México indican que las exportaciones incluyen petróleo crudo, gas natural y derivados, entre ellos gasolina, diésel, turbosina, combustóleo, gas LP y aceites de petróleo, aunque la información pública no distingue qué parte corresponde a ventas comerciales y cuál a donaciones.

Esta falta de desglose ha alimentado el debate. Si bien Pemex cuenta con mecanismos formales de donación, como el Programa de Apoyo a la Comunidad y al Medio Ambiente (PACMA), financiado por aportaciones de proveedores y ajeno a las operaciones comerciales, no existe claridad sobre si alguno de estos instrumentos se ha utilizado para los envíos a la isla.

Relación bilateral bajo observación

El tema ya se instaló en la agenda de la relación México–Estados Unidos. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reconoció el 12 de enero que el gobierno de Donald Trump no ha solicitado a México frenar el suministro, pese a las restricciones vigentes contra Cuba.

Sheinbaum ha defendido la postura de su gobierno bajo el argumento de la soberanía nacional. “México toma sus decisiones”, afirmó el 14 de enero, y se comprometió a transparentar en los próximos días la información detallada sobre los envíos.

Mientras Washington observa con cautela y Cuba enfrenta una crisis energética profunda, el aumento en las exportaciones petroleras mexicanas se perfila como uno de los temas más sensibles de la política exterior mexicana en el inicio del nuevo sexenio, con implicaciones económicas, diplomáticas y geopolíticas aún por resolverse.