Durante las horas más críticas del domingo, ni el Gobierno Federal ni la Presidenta de la República emitieron mensajes públicos sobre lo que ocurría en Jalisco. El único que salió a hablarle a la población fue el gobernador Pablo Lemus.

Mientras en el ámbito federal prevalecía el silencio en redes y canales oficiales, en Jalisco se activó el Código Rojo y fue el mandatario estatal quien informó directamente a la ciudadanía sobre la situación, las medidas preventivas y la coordinación con fuerzas federales y municipales.

Ante los vacíos de comunicación que dejó el gobierno federal durante esa jornada, Lemus no solo emitió un primer mensaje, sino que desde entonces ha realizado al menos tres apariciones adicionales para actualizar el estado de la seguridad, explicar los operativos y detallar las decisiones tomadas en la Mesa de Seguridad.

La constante ha sido clara: información directa y periódica. En un contexto donde la desinformación puede escalar con rapidez, el gobernador optó por mantener presencia pública y dar certeza sobre lo que estaba ocurriendo.

Apenas ayer por la noche volvió a dirigirse a la población para anunciar la reactivación total del comercio a partir de este martes, así como el regreso a clases en todos los niveles educativos el miércoles. También informó sobre el restablecimiento del transporte público como pieza clave para la normalización.

Sin confrontaciones y sin estridencias, el contraste es evidente: mientras a nivel federal no hubo comunicación inmediata durante las horas más delicadas, en Jalisco el gobernador asumió la vocería y mantuvo informada a la ciudadanía.

En una crisis, el silencio también comunica. Y en este caso, quien decidió hablar fue Pablo Lemus.