El Gobierno de Jalisco anunció la renovación más grande desde la creación del sistema de bicicletas públicas Mi Bici, una intervención que busca actualizar la infraestructura, modernizar las unidades y fortalecer el modelo de movilidad sustentable en el Área Metropolitana de Guadalajara.
El proyecto implica la sustitución y ampliación de bicicletas, estaciones y tecnología operativa del sistema Mi Bici, con el objetivo de mejorar la experiencia de los usuarios y responder al crecimiento sostenido en la demanda del servicio.
La administración estatal enmarca esta modernización como parte de una política más amplia de movilidad activa, reducción de emisiones y recuperación del espacio público.
De acuerdo con la información oficial, la intervención no se limita al reemplazo de unidades desgastadas. Se trata de una actualización integral del sistema, que contempla:
- Nuevas bicicletas con mejoras en seguridad y ergonomía
- Modernización tecnológica en estaciones y anclajes
- Optimización del sistema de pago y acceso
- Ampliación de cobertura en zonas estratégicas
La apuesta, sostienen autoridades estatales, es consolidar a Mi Bici como una alternativa real frente al uso del automóvil en trayectos cortos y de conexión con otros medios de transporte público.
La renovación ocurre en un contexto en el que las ciudades mexicanas enfrentan problemas de congestión, contaminación y expansión urbana desordenada. En ese escenario, los sistemas de bicicleta compartida han sido promovidos como herramientas clave para descarbonizar la movilidad urbana.
En el caso del Área Metropolitana de Guadalajara, Mi Bici se ha convertido en un componente articulador junto al sistema de tren ligero y rutas alimentadoras operadas por el Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur).
La modernización del sistema busca también reforzar esa integración multimodal, permitiendo que la bicicleta pública funcione como última milla en traslados cotidianos.
Más allá de la infraestructura, la renovación plantea un debate de fondo sobre el modelo de ciudad. Apostar por la bicicleta pública implica privilegiar espacios más seguros, banquetas transitables y ciclovías protegidas, elementos que no siempre avanzan al mismo ritmo que los anuncios de inversión.
Especialistas en urbanismo coinciden en que el éxito de estos sistemas no depende únicamente del número de bicicletas disponibles, sino de la calidad del entorno urbano que las rodea.
Aunque Mi Bici ha mostrado crecimiento en usuarios registrados y viajes diarios, el desafío radica en consolidar su uso como hábito cotidiano y no solo recreativo.
La renovación más grande en su historia abre una nueva etapa para el sistema: mantener la eficiencia operativa, garantizar el mantenimiento constante y ampliar su cobertura hacia zonas con menor acceso a alternativas de transporte.
En una ciudad que continúa expandiéndose, la bicicleta pública se convierte así en algo más que un servicio: en una declaración política sobre el tipo de movilidad y de espacio urbano que se quiere construir en Jalisco.






