El Hospital General de Tláhuac, inaugurado en 2010 como hospital de especialidades por el entonces jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, enfrenta un deterioro grave que lo ha convertido en un “elefante blanco”. Actualmente opera con severas carencias en insumos, equipo médico y personal, lo que limita la atención médica a la población que acude a él como única opción de salud pública.

De acuerdo con un diagnóstico realizado por personal médico y reportes internos, el hospital ha dejado de ofrecer diversas especialidades debido a la falta de especialistas y de condiciones mínimas para operar. Las cirugías programadas han disminuido drásticamente, y áreas como Geriatría, Neurología y Ortopedia prácticamente han desaparecido.

El deterioro también afecta la infraestructura física: techos caídos, estantes vacíos, y medicamentos básicos, como paracetamol o suero oral, simplemente no existen en el inventario.

Las carencias se han agravado desde la desaparición del Seguro Popular y el fallido intento del Insabi, en medio de un proceso de transición hacia el sistema IMSS-Bienestar.

El personal médico ha denunciado que, incluso en casos urgentes, carecen de jeringas para anestesia epidural, tiras reactivas para medir glucosa o medicamentos esenciales como norepinefrina.

En múltiples ocasiones, los trabajadores de la salud han tenido que solventar insumos con recursos propios para poder atender a los pacientes.

En enero de 2025, el hospital cerró su área de terapia intensiva tras la renuncia del último médico que la atendía. La protesta del personal permitió la reapertura temporal del área y la contratación de nuevo personal, pero los problemas persisten. La falta de recursos y el colapso operativo han hecho imposible garantizar una atención adecuada.

El hospital, que originalmente prometía ofrecer más de mil cirugías al año y atención especializada a más de 240 mil personas, hoy sobrevive con lo mínimo.

Las condiciones actuales han llevado a que médicos recomienden a la población “no enfermarse”, ante la incertidumbre de poder recibir atención.

El Hospital General de Tláhuac es uno de los casos más evidentes de las fallas estructurales del sistema de salud en México, donde el discurso de gratuidad contrasta con la falta de ejecución presupuestal y la crisis de insumos en hospitales públicos.