México enfrenta en 2026 un brote activo de sarampión que ha escalado con rapidez y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias. Frente a este escenario, especialistas y organismos nacionales e internacionales coinciden en que la vacunación es la herramienta más eficaz para cortar las cadenas de contagio y prevenir complicaciones graves, especialmente en niñas, niños y adultos jóvenes.

Con corte al 5 de febrero de 2026, en las primeras cinco semanas del año se han registrado 2 mil 27 nuevos casos, lo que eleva a 8 mil 459 el total acumulado desde el inicio del brote en 2025.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México concentra el 71 por ciento de los casos confirmados en el continente americano, una cifra que ha encendido las alertas regionales.

En el ámbito nacional, Jalisco encabeza los contagios en 2026, con mil 183 casos, seguido por Chiapas, Sinaloa y la Ciudad de México, según datos de la Secretaría de Salud.

El sarampión suele iniciar como un cuadro respiratorio severo, con fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y ojos enrojecidos. Días después aparecen las manchas de Koplik, pequeños puntos blancos dentro de la boca, y posteriormente un sarpullido rojo que comienza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.

Las autoridades recomiendan buscar atención médica inmediata ante señales de alarma como dificultad para respirar, somnolencia extrema o confusión, ya que pueden indicar complicaciones.

Ante el repunte de casos, el llamado de las autoridades sanitarias es prioritario para los siguientes grupos:

  • Niñas y niños de 1 a 9 años, el sector con mayor número de casos acumulados. Deben contar con la primera dosis a los 12 meses y el refuerzo a los 18 meses.
  • Adultos jóvenes de 25 a 29 años, que concentran una proporción relevante de contagios. Se recomienda un refuerzo si no hay certeza del esquema completo.
  • Personas de 20 a 40 años, identificadas como un grupo vulnerable por lagunas en la cobertura de vacunación en años anteriores.
  • Menores de un año, quienes no pueden recibir la vacuna; su protección depende de que familiares y cuidadores estén vacunados, creando una barrera comunitaria.

La vacuna SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) es segura, pero existen contraindicaciones específicas:

  • Personas embarazadas, al tratarse de una vacuna de virus vivos atenuados.
  • Pacientes con inmunosupresión grave, como quienes reciben quimioterapia o han sido trasplantados.
  • Antecedentes de anafilaxia a una dosis previa o a componentes de la vacuna.
  • Enfermedad aguda moderada o grave, casos en los que se recomienda posponer la aplicación.

La Asociación Mexicana de Pediatría subraya que la prevención efectiva depende de cumplir el esquema:

  • Primera dosis: 12 meses de edad.
  • Segunda dosis (refuerzo): 18 meses.
  • Adultos: Vacunación o refuerzo en personas de 20 a 40 años sin comprobante de inmunización.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos: puede permanecer hasta dos horas en el aire o en superficies. Además, no existe un tratamiento antiviral específico, por lo que la atención médica se limita a controlar los síntomas.

Entre las complicaciones graves se encuentran neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea severa e infecciones de oído. Alrededor del 20 por ciento de las personas no vacunadas que contraen la enfermedad requieren hospitalización.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que, tras una exposición, las personas sin inmunidad consulten a un médico, ya que aplicar la vacuna dentro de las primeras 72 horas puede evitar el contagio o disminuir la gravedad. En algunos casos, puede administrarse inmunoglobulina durante los primeros seis días.

Especialistas reiteran que no existe evidencia científica que relacione la vacuna SRP con el autismo. También confirman que es segura durante la lactancia y que la alergia al huevo no es una contraindicación, salvo antecedentes de anafilaxia grave.

Con dos dosis, la vacuna ofrece una protección de 97 por ciento contra el sarampión. En los pocos casos en que una persona vacunada enferma, los síntomas suelen ser más leves y el riesgo de contagio disminuye.

Los efectos secundarios son, en su mayoría, leves y temporales, como dolor en el sitio de la aplicación o fiebre baja. Los eventos graves son raros.

Además, especialistas aclaran que no existe una “sobredosis” de vacunas: recibir una dosis adicional no representa un riesgo y funciona como refuerzo inmunológico, especialmente durante un brote.

Recomendaciones finales

Las autoridades sanitarias llaman a la población a revisar la Cartilla Nacional de Salud, acudir a su unidad médica más cercana y evitar la desinformación. A partir de la próxima semana, el Gobierno federal ampliará la estrategia de vacunación para recuperar coberturas atrasadas.

En medio del brote, la vacunación, coinciden los expertos, es un acto de responsabilidad individual y colectiva.