La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) construye desde hace dos años un proyecto turístico en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, sin contar con los permisos ambientales necesarios.

La obra, denominada “Camino artesanal Puerta al Mar”, se ubica en Vigía Chico, dentro del municipio de Felipe Carrillo Puerto, y contempla carretera, restaurante, muelle, senderos y una playa artificial sobre manglares.

El megaproyecto, que forma parte de la ruta del Tren Maya, tiene un presupuesto de 175 mil millones de pesos. Sin embargo, las obras se encuentran detenidas desde noviembre de 2024 por un bloqueo de ejidatarios y, aunque las autoridades aseguran que se reactivarán, al momento no hay indicios de avances.

La obra genera preocupación entre los habitantes locales, sobre todo pescadores y trabajadores del turismo en Punta Allen, quienes practican una pesca sustentable y temen que el incremento del tráfico de embarcaciones afecte la reproducción de langostas y otras especies marinas. “Nosotros en Punta Allen somos los vigilantes de la reserva. Si fuéramos depredadores ya hubiéramos acabado con langostas, delfines, tiburones, tortugas y manatíes”, señala Víctor Manuel Barrera Córdoba, expresidente de la cooperativa de pescadores Vigía Chico.

Los habitantes también cuestionan la falta de consulta sobre el proyecto y dudan que los beneficios se destinen a la población local. “Me pregunto, para quiénes y para qué abrir este camino, y a quién realmente beneficiará”, comenta Wilma Esquivel Pat, del Centro Comunitario U Kúuchil K Chi’i’bal’on de Felipe Carrillo Puerto.

A pesar de que la presidenta municipal, Mary Hernández, indicó que la obra alcanzó un avance del 80% y se entregaría este año, un recorrido realizado por medios locales constató que sólo se ha construido una estación de transferencia y algunos senderos, mientras que la carretera aún no está pavimentada en su totalidad.

El proyecto sigue en pie y representa un riesgo potencial para los ecosistemas de la reserva, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, mientras que la temporada turística en la cercana Tulum muestra una ocupación hotelera reducida a poco más del 60%.

Sobre las notas publicadas en diversos medios nacionales la Sedena no ha ofrecido respuesta sobre los cuestionamientos ambientales y sociales que ha generado la Puerta al Mar.