A una semana del arribo de chapopote en playas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco, comunidades pesqueras e indígenas denuncian que 39 localidades continúan afectadas sin una respuesta clara de las autoridades. El derrame de hidrocarburos ha impactado 230 kilómetros de litoral, mientras organizaciones civiles alertan sobre una emergencia socioambiental que amenaza la subsistencia de miles de personas.

En el estado de Veracruz, el daño se concentra en 30 localidades a lo largo de 100 kilómetros de costa, con afectaciones en municipios como Tatahuicapan, Mecayapan, Pajapan, Catemaco y Coatzacoalcos. En Tabasco, otras nueve comunidades reportan presencia de hidrocarburos en un tramo de 70 kilómetros, especialmente en Paraíso, Tabasco y Sánchez Magallanes.

Uno de los principales reclamos es la falta de información oficial sobre la magnitud del derrame. A una semana del incidente, Petróleos Mexicanos y las autoridades ambientales no han detallado la extensión real del daño en el mar, el tipo de hidrocarburo vertido ni la fuente del derrame, lo que impide deslindar responsabilidades o establecer sanciones. Organizaciones señalan que la ausencia de datos técnicos dificulta diseñar estrategias de atención y remediación ambiental.

Ante la falta de acción institucional, pescadores y prestadores de servicios turísticos han comenzado a retirar el chapopote por su cuenta en zonas como Jicacal. Estas brigadas ciudadanas, sin embargo, operan sin capacitación ni equipo de protección, lo que los expone a sustancias potencialmente cancerígenas mientras intentan limpiar las playas de las que dependen económicamente.

La intervención oficial ha sido limitada. Según denuncias de las comunidades, Pemex solo ha actuado de manera parcial en tres puntos: Barrillas, Paraíso y Sánchez Magallanes, en ocasiones tras presión social. Además, señalan que no se ha contratado a pobladores locales para las labores de saneamiento, pese a las pérdidas económicas que enfrentan pescadores y comerciantes.

El daño ambiental podría extenderse durante años. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México advierte que más de 200 hectáreas de ecosistemas clave están en riesgo, incluidos manglares, zonas de reproducción de especies marinas y la Laguna del Ostión. Comunidades como la nahua de El Pescador temen perder 128 hectáreas de manglar y 40 hectáreas de áreas de reproducción de cangrejo restauradas durante cuatro décadas, mientras organizaciones exigen transparencia, indemnización por pérdidas y una respuesta inmediata para contener el desastre.