A más de cinco meses del incendio registrado en el pozo exploratorio Krem-1, habitantes de 29 comunidades de Las Choapas continúan enfrentando las consecuencias ambientales, económicas y de salud derivadas de la quema de hidrocarburos, mientras denuncian que la atención médica proporcionada ha sido insuficiente y carece de los medicamentos necesarios.
El siniestro comenzó el 5 de marzo de 2026, luego de una fuga de hidrocarburos en el cabezal del pozo exploratorio ubicado en el ejido Constitución. Aunque Pemex informó que el incendio fue extinguido el 2 de agosto, el fuego permaneció activo durante 150 días, periodo en el que los habitantes aseguran haber vivido en condiciones extremas por el calor, el humo y la contaminación.
Campesinos de comunidades como Ignacio López Rayón y La Guadalupe relataron que los cultivos dejaron de producir debido al calor y la caída de cenizas, mientras que el ganado, aves de corral y peces murieron o enfermaron. A ello se suman pérdidas económicas que, afirman, han comprometido el sustento de decenas de familias dedicadas a la agricultura y la ganadería.
Los pobladores también reportan padecimientos como dolores de cabeza, vómito, fiebre, tos, mareos y dolores en los huesos, los cuales atribuyen a la exposición prolongada al humo generado por la combustión del hidrocarburo. Según los testimonios, las brigadas médicas de Pemex acudieron únicamente en tres ocasiones durante el incendio y, en algunos casos, sin medicamentos suficientes ni atención especializada.
Además, habitantes señalaron que durante los cinco meses de emergencia no recibieron equipo básico de protección, como cubrebocas, pese a la constante exposición al aire contaminado.
La organización Conexiones Climáticas estimó que entre 3 mil y 4 mil personas han resultado afectadas por el incidente, el cual habría impactado alrededor de 270 hectáreas y provocado la quema de aproximadamente 252 millones de metros cúbicos de gas, según datos de CartoCrítica. Las afectaciones incluyen pérdida de tierras de cultivo, muerte de animales y daños a la vegetación.
Frente a las denuncias, Pemex sostuvo que mantiene un operativo permanente de atención en la zona mediante dos Unidades Médicas Móviles que, asegura, han brindado servicios a más de 45 localidades, incluyendo consultas médicas, estudios de laboratorio, atención odontológica y suministro gratuito de medicamentos.
La empresa también informó que desarrolla obras de infraestructura, como la pavimentación de caminos, construcción de una Casa de Salud, equipamiento de clínicas rurales y entrega de materiales para mejorar servicios municipales, además de continuar con el levantamiento de expedientes para mapear los daños ocasionados por el incendio.
Mientras tanto, las comunidades afectadas mantienen su exigencia de que se realicen evaluaciones independientes sobre los daños ambientales y a la salud, así como una indemnización por las pérdidas sufridas tras uno de los incendios petroleros más prolongados registrados recientemente en Veracruz.