El Gobierno de Jalisco ha puesto en marcha una estrategia poco común dentro de las políticas de seguridad: abrir las puertas de universidades privadas a las hijas e hijos de policías estatales mediante becas completas. A través del programa Legado, 192 jóvenes ya cursan estudios profesionales con financiamiento total, en lo que las autoridades describen como un modelo único en México.
La iniciativa, impulsada por el gobernador Pablo Lemus Navarro y presentada en abril de 2025, forma parte de una política más amplia que busca reconocer la labor de más de seis mil elementos de seguridad estatal y mejorar las condiciones de sus familias.
Además de mejores salarios, capacitación, apoyos para vivienda y descuentos en comercios, el programa incluye becas universitarias que cubren el 100% de la colegiatura, así como un apoyo mensual de dos mil pesos al inicio de la carrera y respaldo permanente para transporte.
Para muchos de los beneficiarios, el programa representa una forma de equilibrar la vida familiar marcada por los horarios exigentes del trabajo policial.
“Es un súper apoyo porque muchos de los que tienen papás policías saben que es un trabajo que consume mucho tiempo”, explica Gael, estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales en la Universidad del Valle de México e hijo de una agente de la Policía Vial. “Con Legado, el esfuerzo de mi mamá y el mío se complementan”.
El acceso a las becas comenzó con el Curso Semilla, un programa propedéutico que inició en septiembre de 2025 y en el que participaron 220 jóvenes, 128 mujeres y 92 hombres, hijos de personal operativo.
Durante 13 semanas de formación, coordinadas por la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco, los participantes acumularon 618 horas de preparación académica y desarrollo personal.
El objetivo no era únicamente prepararlos para los estudios superiores, sino ayudarlos a definir su vocación profesional y construir un proyecto de vida.
“Mi papá está muy feliz; esto es gracias a él”, cuenta Itzel, estudiante de Ingeniería en Mecatrónica en la Universidad Panamericana, quien reconoce el impacto emocional que tiene el programa dentro de su familia.
Karen, hija de un policía estatal y estudiante de Comercio y Negocios Internacionales en la Universidad Tecmilenio, describe el proceso como una experiencia formativa más allá de lo académico. “Un equipo de psicólogos nos dio pláticas motivacionales que nos ayudaron a forjar nuestro carácter”, explica.
El programa se construyó en colaboración con 13 universidades privadas de Jalisco, que ofrecieron espacios académicos para los beneficiarios.
Entre las instituciones con mayor número de estudiantes se encuentran la Universidad Cuauhtémoc, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, además de distintas sedes de la Universidad del Valle de México.
Las carreras más solicitadas por los jóvenes han sido Medicina, Derecho y Medicina Veterinaria y Zootecnia, reflejo de la diversidad de intereses académicos dentro de la primera generación beneficiaria.
Actualmente 192 estudiantes ya iniciaron sus estudios, mientras que otros aspirantes continúan definiendo la institución donde cursarán su carrera.
Para Emiliano, estudiante de Creación y Producción Audiovisual en la Universidad Panamericana, el programa tiene un significado simbólico para las familias policiales. Su padre lleva más de 25 años de servicio en la Policía Vial.
“Después de tantos años de trabajo, ver un fruto como este da mucha alegría”, afirma.
Con el programa Legado, el gobierno estatal intenta trasladar el reconocimiento institucional más allá del uniforme: convertir el trabajo cotidiano de la policía en oportunidades educativas para la siguiente generación.