La violencia homicida en México no desaparece, se mueve. Mientras algunas entidades han logrado reducciones sostenidas en los asesinatos, otras registran incrementos preocupantes, lo que confirma un reacomodo territorial del crimen en el país. Así lo reflejan los datos de Tresearch, elaborados con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que analizan el periodo 2018–2025.

Desde el inicio de la actual serie estadística, Guanajuato, Estado de México, Baja California y Chihuahua se mantienen como los cuatro estados con mayor número de homicidios acumulados, aunque en todos ellos la tendencia reciente es a la baja.

En cifras absolutas, Guanajuato encabeza la lista nacional con 31 mil 870 homicidios en siete años. Le siguen el Estado de México, con 23 mil 520; Baja California, con 21 mil 653; y Chihuahua, con 20 mil 757. Completan el top diez Michoacán, Jalisco, Guerrero, Sonora, Morelos y Nuevo León.

Pese a liderar las estadísticas, Guanajuato muestra un descenso notable: pasó de un pico de 5 mil 370 homicidios en 2020 a 2 mil 541 en 2025, menos de la mitad. El Estado de México, por su parte, sostuvo cifras superiores a tres mil asesinatos anuales entre 2019 y 2023, antes de cerrar 2025 con mil 517 casos.

Algunos estados destacan por caídas drásticas en homicidios. Baja California redujo sus cifras de 2 mil 912 en 2018 a mil 686 en 2025, una baja del 42%. Chihuahua logró una disminución del 40%, al pasar de 2 mil 978 homicidios en 2018 a mil 778 en 2025, su nivel más bajo del periodo.

Casos aún más marcados son Guerrero, que cayó 45%, y Jalisco, que pasó de 2 mil 928 homicidios en 2018 a mil 198 en 2025. Tamaulipas presenta la reducción más pronunciada del país: de mil 437 asesinatos a solo 225, lo que representa un descenso del 84%.

En contraste, otras entidades muestran una tendencia al alza. Sinaloa incrementó sus homicidios de mil 214 en 2018 a mil 662 en 2025, un aumento del 36%. Morelos subió 34%, al pasar de 823 a mil 108 casos, mientras que Sonora creció 19% y Tabasco 20%.

Aunque con cifras absolutas menores, Campeche y Aguascalientes también registraron incrementos relevantes, del 40% y 18%, respectivamente, lo que confirma que la violencia no se concentra únicamente en los estados históricamente más conflictivos.

El análisis de los últimos dos años (2024–2025) muestra trayectorias contrastantes. Zacatecas consolidó una reducción sostenida al pasar de mil 776 homicidios en 2021 a solo 143 en 2025. Tendencias similares se observan en San Luis Potosí, Coahuila y Durango.

En sentido opuesto, Sinaloa presenta un repunte acelerado, al crecer de 618 homicidios en 2023 a mil 662 en 2025. Tabasco también muestra una escalada reciente, de 270 a 687 casos, mientras que Baja California Sur casi triplicó sus cifras al pasar de 47 homicidios en 2023 a 130 en 2025.

Las cifras confirman que la violencia homicida en México no sigue una ruta uniforme. Mientras algunos estados logran contener o reducir los asesinatos, otros se convierten en nuevos focos de riesgo, evidenciando que el desafío no es sólo bajar los números nacionales, sino evitar que la violencia se traslade de una región a otra.