Estudiantes de la Universidad de Guadalajara (UdeG) comenzaron a referirse a la presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Fernanda Romero, como “la nueva Kumamoto”, en alusión a lo que consideran una distancia entre su discurso y sus acciones al frente del organismo estudiantil.

De acuerdo con testimonios difundidos por integrantes de la comunidad universitaria, Romero habría prometido trabajar de manera cercana con las y los alumnos y priorizar sus necesidades. Sin embargo, señalan que al asumir el cargo, una de sus primeras exigencias fue la asignación de recursos para gastos de movilidad, por un monto aproximado de 500 mil pesos mensuales.

Los inconformes cuestionan que este tipo de apoyos se otorguen a la dirigencia estudiantil mientras persisten diversas carencias entre la población universitaria, como problemas de transporte, infraestructura y apoyos económicos.

Hasta el momento, la FEU no ha emitido una postura pública detallada respecto a estos señalamientos. La discusión ha generado debate dentro de la comunidad sobre la transparencia en el uso de recursos y el papel de la representación estudiantil.