La confesión de Ovidio Guzmán López ante una corte federal en Chicago ha desatado una tormenta en el crimen organizado de México. El hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los líderes visibles del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable esta semana y ha accedido a colaborar con autoridades estadounidenses, lo que podría implicar a pesos pesados del narcotráfico… y de la política mexicana.

Su decisión no es menor.

De acuerdo con especialistas en crimen organizado, cuando un capo acepta delatar a sus cómplices, la justicia de Estados Unidos suele corresponder con una reducción de condena. Pero el beneficio legal de Ovidio podría costar caro a otros.

“¿Hasta dónde llegará?”, de acuerdo con la investigadora Vanda Felbab-Brown, del Instituto Brookings, experta en seguridad global, sugiere que Ovidio no solo podría dar información sobre el Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación, sino también ventilar redes de corrupción que implicarían a policías, militares, autoridades estatales e incluso figuras del Gobierno federal.

La declaración del “Ratón” coincide con una etapa crítica dentro del Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con Peter Reuter, profesor en Políticas Públicas en la Universidad de Maryland, el grupo fue dirigido por años por “El Chapo” y, casi a la par, por Ismael “El Mayo” Zambada. Sin embargo, la relación entre ambos bandos, “Los Chapitos” y “Los Mayos”, se ha fracturado.

“La relación se agrió cuando los hermanos se volvieron ostentosos, violentos, descarados, ignorando todo tipo de restricciones de la vieja guardia personificada en el ‘Mayo’”, detalla Felbab-Brown. En ese sentido, la experta no descarta que el acuerdo de Ovidio Guzmán con el Gobierno de Estados Unidos incluya información para incriminar al propio “Mayo” Zambada… y que este, a su vez, haga lo mismo.

Y es que el conflicto interno entre bandas criminales ha tenido consecuencias letales. Desde el 9 de septiembre, fecha en la que estalló con mayor fuerza la guerra entre ambas facciones, se han contabilizado más de mil homicidios en Sinaloa.

Mientras tanto, en México, muchos tiemblan. El testimonio de Ovidio podría sacudir las estructuras del narco… pero también exponer los vínculos entre el crimen organizado y las instituciones. Y eso, para muchos, es más temible que una sentencia.