Culiacán, Sinaloa, 4 de octubre de 2026. Hace 37 años, el 1 de octubre de 1989, Manuel J. Clouthier, «Maquío», y el dirigente estatal del PAN, Javier Calvo Manrique, perdieron la vida en un accidente automovilístico en la carretera al sur de Culiacán. Tenían 55 y 42 años. Ambos fueron velados en la iglesia de la Sagrada Familia.
El recuerdo de aquel día sigue vivo entre quienes militaron con ellos. En un texto de remembranza difundido esta semana en redes sociales, José Jesús Zapata Torres reconstruyó las últimas horas de los dos panistas y el legado que dejaron en la política sinaloense, a 37 años de distancia de la tragedia que les costó la vida cuando viajaban juntos a un acto de campaña en Mazatlán.
¿Qué ocurrió el 1 de octubre de 1989?
Ese domingo, Javier Calvo pasó en su automóvil, un Dart Chrysler 1987, por Manuel Clouthier a su casa de la colonia Chapultepec, en Culiacán. Viajaban a Mazatlán a petición del propio Calvo, entonces jefe estatal del PAN, para participar en un evento político en el Estadio de béisbol Teodoro Mariscal, en apoyo a la campaña del entonces candidato a la alcaldía del puerto, Humberto Rice.
El viaje tenía además un segundo propósito: recibir al gobernador electo de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, quien se regresaría con ellos a Culiacán para participar, esa misma tarde, en caravanas de automóviles y en un acto político al pie de la Catedral en favor del candidato del PAN a la alcaldía de Culiacán, Rafael Morgan Ríos.
Ninguno de esos actos se realizó. En el trayecto por la carretera internacional al sur de Culiacán, el vehículo en el que viajaban sufrió el accidente que les quitó la vida a ambos. Sin saberlo, aquel había sido su último viaje juntos.
Esa misma mañana, Clouthier había ido a misa. Caminando cruzó la calle e ingresó a la iglesia de la Sagrada Familia, ubicada frente a su casa. Comulgó y después conversó con el sacerdote. Comentó que se sentía contento: un día antes había recibido la noticia del fallo a su favor en el litigio que sostenía con Juan Manuel Ley López por los terrenos que hoy ocupa la Ley del Río.
¿Quién era Manuel Clouthier, «Maquío»?
Manuel Jesús Clouthier del Rincón, conocido como «Maquío», fue uno de los políticos sinaloenses más reconocidos de su generación: empresario agrícola y figura central de la oposición democrática en México. En 1988 había sido candidato a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional, en una elección que marcó la historia política del país.
Tras la contienda presidencial, Clouthier se mantuvo activo en la vida pública y en el PAN. Su liderazgo trascendía Sinaloa: era una voz nacional de la oposición y un símbolo de la lucha por la democracia electoral. Su muerte, a los 55 años, conmocionó a la clase política mexicana y dejó un vacío en el panismo que tardó años en llenarse.
El empresario y político fue velado en la iglesia de la Sagrada Familia, la misma a la que había asistido aquella mañana. Su funeral reunió a miles de personas y a las principales figuras de la oposición de la época, que despidieron a quien consideraban un referente de la lucha cívica.

¿Quién era Javier Calvo Manrique?
Francisco Javier Calvo Manrique tenía 42 años cuando murió y era el dirigente estatal del PAN en Sinaloa. Sin embargo, la política lo había tomado por sorpresa, como recordó Zapata Torres en su texto.
Calvo había participado durante mucho tiempo en la orden de los Hermanos Maristas en el centro del país, de donde era originaria su esposa, Ana Amodio, madre de sus dos hijos, Javier y Ana. Al llegar a Culiacán, relevó a su padre, Anselmo Calvo, de origen español, al frente de la empresa familiar, la mueblería El Dorado.
Su ingreso a la política fue casi casual: una mañana, al pasar por el restaurante del Hotel Ejecutivo, Jorge del Rincón, entonces líder estatal del PAN, se fijó en él. Ya sabía de sus orígenes, de su liderazgo y de que era una persona de bien. Lo invitó a integrarse al partido y, con el tiempo, fue incluido en las listas como diputado local para el periodo 1986-1989.
El cargo no era lo que Calvo buscaba y representó un gran reto: tuvo que dejar su trabajo al frente de la empresa, los salarios de diputado eran simbólicos y como dirigente del PAN no recibía salario alguno. Con 38 años fue lanzado a la política de manera novata, pero aprendió pronto y se ganó el reconocimiento de propios y extraños. Era líder, era generoso y era muy valiente, lo describió quien lo conoció.
Bajo su liderazgo, el PAN sinaloense vivió una de sus mejores etapas: se logró el reconocimiento del triunfo del primer alcalde panista en Mazatlán y, por primera vez, se ganaron tres diputaciones locales, con Alejandro Higuera, Francisco Solano y Ángel Chaidez, además de cuatro diputaciones plurinominales. Con un total de siete diputados, fue la bancada panista más grande de su historia hasta ese momento, en la que incluso se pudo incluir una Coordinación de Asuntos Jurídicos, en la figura de la licenciada Patricia Bueno Yáñez.
¿Por qué se recuerda a ambos 37 años después?
A 37 años de distancia, el recuerdo de Clouthier y Calvo sigue vivo y también sigue presente entre el panismo sinaloense. El texto de remembranza destacó un reclamo pendiente: por muchos años, las dirigencias del PAN en Sinaloa fueron inclementes al no darle a Javier Calvo el lugar que le corresponde en el discurso, en la imagen y en el orgullo panista.
En ese sentido, el autor agradeció al PAN de Culiacán por darle a Calvo el lugar que merece en la memoria del partido. La queja revela una deuda histórica: mientras la figura de Maquío Clouthier trascendió a nivel nacional, la de Javier Calvo, artífice del crecimiento del PAN en Sinaloa, quedó durante años en un segundo plano dentro de su propio partido.

El propio Calvo, según el relato, venía ya con la idea de abandonar la política. Había acordado con su esposa, entre reclamos, que una vez que terminara el proceso electoral se retiraría para estar más tiempo con su familia y sus hijos pequeños. «Te prometo que una vez que acabe esto, yo renuncio a todo y me dedico a estar con la familia», le dijo a Ana Amodio. Ese retiro nunca llegó.
La historia de aquel domingo de octubre condensa el sacrificio de una generación de opositores que hizo política en condiciones adversas, sin salarios dignos y con riesgos reales. Clouthier y Calvo murieron en plena actividad partidista, en un viaje de campaña como tantos otros que habían realizado. Su legado, 37 años después, sigue siendo referencia para quienes creen en la participación ciudadana y en la construcción democrática desde los estados.