2 de octubre de 2026.

Un audio manipulado con una voz atribuida a Margarita González Saravia circuló en 2024 durante la campaña por la gubernatura de Morelos: la candidata de Morena supuestamente amenazaba con retirar los programas sociales a quienes no votaran por ella. Antes de que alguien la verificara, una página de Facebook la difundió y pagó para amplificarla como publicidad.

De cara a las elecciones de 2027, ese riesgo crece: imitar voces y alterar imágenes es cada vez más fácil. Para el Laboratorio Electoral, organización que publicó en agosto pasado el estudio «La Inteligencia Artificial en la gestión electoral», esa diferencia de tiempos es el mayor desafío del arbitraje electoral.

¿Qué pasó con el audio falso de Margarita González Saravia?

La página de Facebook «Noticias de México y el mundo» empezó a difundir la grabación el 20 de abril y, dos días después, pagó 2 mil pesos para amplificarla como publicidad. En los días siguientes, periodistas y medios de comunicación retomaron el audio y la versión falsa se extendió.

González Saravia dijo el 25 de abril que la grabación era «completamente falsa» y sostuvo que se había hecho con inteligencia artificial. Cuatro días después, Animal Político publicó una verificación con el Grupo de Respuesta Rápida de WITNESS, que encontró evidencia significativa de manipulación, incluidos silencios que podían indicar empalmes.

A ese panorama se suma lo que el informe llama el «dividendo del mentiroso»: si el público sabe que una voz o una imagen pueden fabricarse, alguien también puede negar una grabación auténtica y atribuirla a la inteligencia artificial, poniendo bajo sospecha los contenidos verdaderos.

Foto: Especial

¿Por qué la inteligencia artificial va siempre un paso adelante?

Daniela Arias, coordinadora general del Laboratorio Electoral, resume así de cara a 2027 el principal hallazgo del estudio: «Creo que el principal hallazgo es que siempre vamos a ir atrás. Creo que ese es el problema más grande con la inteligencia artificial».

Una voz clonada o un video falso son apenas algunas posibilidades que aborda el estudio, junto con la difusión automatizada de mensajes y la propaganda dirigida a grupos específicos de votantes. Aun después de comprobar que una pieza fue manipulada, queda por establecer de dónde salió, cómo circuló y si existe una conducta que la autoridad pueda investigar.

«Ya va a haber videos que van a salir de las candidaturas a alguna gubernatura y obviamente no se van a mover en la televisión, donde todo el mundo los ve. Se van a mover en grupos de WhatsApp, de Facebook y de Telegram», señala Arias.

Esos espacios cerrados son el mayor riesgo: una publicación puede llegar a miles de personas sin quedar a la vista de quienes podrían denunciarla o comprobarla. Encontrarla, seguir su recorrido y verificarla mientras pasa de un grupo a otro es la tarea pendiente.

¿Qué herramientas tiene la autoridad electoral para responder?

El INE ya cuenta con lineamientos para el uso interno de inteligencia artificial y convirtió su proyecto Certeza en un programa permanente para verificar la desinformación electoral, aunque atienden tareas distintas de la obligación de identificar visiblemente la propaganda creada con estas herramientas.

La reforma electoral presentada en marzo por la presidenta Claudia Sheinbaum proponía identificar de forma visible la propaganda hecha con inteligencia artificial, pero no fue aprobada. En agosto, ella dijo que corresponde al INE valorar si podía emitir lineamientos para las campañas.

Con el proceso electoral ya iniciado, el 14 de septiembre Sheinbaum planteó abrir una discusión nacional sobre la regulación de las redes sociales y la inteligencia artificial, aunque dudó de que aún hubiera tiempo para impulsar cambios legales para esta elección.

Foto: INE

Para Arias, no hay un vacío legal: si existen pruebas suficientes de una conducta prohibida, el marco electoral mexicano permite atender una denuncia aunque se haya empleado inteligencia artificial. Lo difícil, dice, es reunirlas, vincular el contenido con sus responsables y obtener una respuesta mientras la campaña continúa.

También Ernesto Ramos, consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México, considera que existen herramientas para actuar. Aunque reconoce que «la tecnología va mucho más rápido que las leyes», pueden investigar quejas y dictar medidas cautelares para retirar propaganda que afecte la contienda.

«Sabemos que en el proceso electoral y más en la jornada el tiempo es fundamental; una noticia falsa puede generar daño en un par de horas o antes de que se baje», dice Ramos. Le preocupan las imágenes fabricadas para aparentar irregularidades y las encuestas falsas que siembran desconfianza en los resultados.

El consejero pide cautela al discutir nuevas reglas por sus posibles efectos en la libertad de expresión. La inteligencia artificial también podría ayudar a detectar anomalías en el gasto de campaña, pero las decisiones con consecuencias electorales deben quedar en manos de personas capaces de explicarlas y justificarlas.

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