Un grupo de 35 productores engordadores del estado de Chihuahua solicitó formalmente la intervención de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para detener la importación de pulpas de carne provenientes de Brasil. A través de un desplegado publicado en medios nacionales, los ganaderos denunciaron las dificultades que enfrentan para colocar sus productos en el mercado interno ante la competencia de la carne sudamericana.

Manuel Balderrama Olivas, dirigente de la organización de engordadores en la entidad, señaló que el ingreso masivo de carne brasileña representa una amenaza para la estabilidad económica del sector pecuario mexicano. Según el representante, los productos importados son de menor calidad comparados con la producción nacional y llegan al país tras periodos prolongados de congelación, lo que impacta negativamente en la preferencia de los consumidores y en los precios.

Los productores chihuahuenses enfatizaron que la apertura del mercado a productos extranjeros ocurre en un contexto crítico para la ganadería estatal, que suma casi dos años con la frontera cerrada para la exportación hacia Estados Unidos. Balderrama Olivas cuestionó la política comercial que permite la entrada de cárnicos de Brasil cuando, aseguró, los productores nacionales tienen la capacidad operativa y el volumen necesario para abastecer la demanda interna de consumo.

La agrupación evitó realizar señalamientos directos sobre posibles riesgos sanitarios no comprobados, centrando su reclamo en la protección de la soberanía alimentaria y la viabilidad comercial de los engordadores mexicanos frente a las importaciones que consideran desleales.

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