Ciudad de México, 1 de octubre de 2026. La recolección de firmas para presentar la iniciativa ciudadana que propone legalizar la eutanasia en la Ciudad de México avanza a buen ritmo. Ahorita estamos alrededor de 14 mil y piquito de firmas, pero tenemos todavía un margen muy bueno para llegar con más de 20 mil firmas a entregar la iniciativa, explicó Blanca Rico Galindo, integrante de la asociación Libertad para Morir, cuando faltan dos meses para la fecha límite.

Este miércoles, como parte de las jornadas para recabar apoyos, la organización acudió a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre las 09:00 y las 15:00 horas reunieron alrededor de 200 firmas. Estoy francamente sorprendida de la buena participación que está habiendo particularmente de la gente joven, dijo Blanca, médica egresada de la máxima casa de estudios: en cuanto los jóvenes oyen la palabra eutanasia, inmediatamente dicen que sí quieren sumarse.

Foto: Dalila Sarabia

¿Qué se necesita para presentar la iniciativa?

Para presentarla en el periodo ordinario de sesiones del Congreso que comienza el 1 de febrero, la asociación debe sumar las 20 mil firmas requeridas antes del 31 de diciembre, de modo que durante enero de 2027 el Instituto Nacional Electoral tenga tiempo de cotejar que las firmas son correctas, no están duplicadas, no son de personas fallecidas ni de otros estados.

Hay una condición clave: es una iniciativa local y solo pueden firmar residentes de la capital. Aunque haya personas de otros estados que quieran firmar, no pueden hacerlo, pero dicen que están de acuerdo y que invitarán a sus compañeros capitalinos a sumarse. Además, se necesita la credencial de elector física, porque la aplicación del INE no reconoce las imágenes digitales.

Foto: Mexican Times

Quienes no puedan acudir a los puntos de recolección pueden firmar desde su celular con la aplicación del INE, y en las redes sociales de la asociación se informan los lugares de recolección: la Cineteca Nacional en Xoco, por ejemplo, es un sitio permanente los fines de semana. Esta es solo una de tres iniciativas que la sociedad civil y el legislativo local promueven paralelamente.

¿Qué plantea la iniciativa ciudadana?

La Asociación Civil Libertad para Morir, constituida mayoritariamente por integrantes del Colegio de Bioética, propone que una persona mayor de edad y con capacidad para tomar decisiones pueda pedir y recibir ayuda para morir si se encuentra en situación de sufrimiento intolerable o de una vida que considera indigna debido a una enfermedad o condición médica grave e incurable. Debe ser una decisión personal y consciente, no una sugerencia ni decisión de un tercero.

Un médico recibirá la solicitud y confirmará que se cumplen los criterios del sufrimiento y que el solicitante tiene capacidad para decidir. Después hay un periodo de unos diez días para que la persona confirme su decisión, luego una nueva valoración de un segundo médico independiente y finalmente la autorización de un comité. Cuando el comité confirma que se cumplieron todos los criterios, el procedimiento se puede aplicar de manera gratuita en instituciones públicas de la Ciudad de México, en privadas o en la casa de la persona.

Solamente la persona a la que se le va a aplicar la eutanasia o la muerte médicamente asistida puede solicitarlo, nadie más, detalló Rico Galindo: hay tres filtros por los que tiene que pasar la solicitud antes de aplicarla, porque hay que estar seguros de que no se abusa de la iniciativa.

José Alberto Aguirre, trabajador de la Facultad de Medicina que firmó durante la jornada, explicó que su esposa es bioeticista y conoce el tema perfectamente. El sufrimiento debe tomarse en cuenta y no tratar de extender la vida en condiciones que no son humanas, opinó, y confió en que haya conciencia y buena voluntad de los legisladores para que la iniciativa llegue a buen término.

Frente a quienes acusan que la propuesta busca matar a los viejitos, la asociación responde con el texto de la iniciativa: nadie recibe la eutanasia de inmediato; hay tres filtros y una valoración médica rigurosa antes de cualquier autorización.

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